La Serenidad de lo Esencial

 Un Relato sobre la Existencia de Dios



En esta historia, nos sumergimos en la idea de un Dios cuya existencia y obra se revelan a través de los elementos esenciales del cosmos, de esos primeros hornos estelares donde se forjaron los elementos, y de las cunas cósmicas que dieron vida a las primeras estrellas. Un Dios que, en lugar de oponerse a la evolución de las especies, la integra en su plan, permitiendo que cada paso, cada avance, sea parte de una creación que evoluciona y se enriquece con el tiempo. En este relato, Dios no limita su creación a un solo mundo, sino que abre la posibilidad de que la vida florezca en otros rincones del universo, fruto de su misma mano.


La historia continúa y nos lleva a un momento crucial. Cuando Dios vio que la humanidad había alcanzado un nivel de entendimiento suficiente, decidió encarnarse en la figura de Jesús, a quien muchos llaman el profeta. Este Jesús fue un hombre como nosotros, que caminó y enseñó sin engaños ni dobles intenciones, un judío que vivió en una época concreta, compartiendo su mensaje de amor y compasión. Y fue solo después de su muerte y milagrosa resurrección que surgieron grupos de personas que, inspirados por su vida, fundaron el cristianismo.

Es importante diferenciar en este relato a Dios de las religiones creadas posteriormente por seres humanos. Mientras Dios permanece como la esencia serena y profunda que guía y da sentido a todo, las religiones son formas, estructuras y caminos que los humanos han construido para acercarse a él. Son reflejos de la búsqueda humana, que, aunque digna y valiosa, es imperfecta. Este relato, entonces, es sobre un Dios que trasciende las barreras de las creencias y las divisiones humanas, mostrándonos que lo esencial a menudo es más simple y claro de lo que imaginamos.

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